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Ssshhhh...

trocitos del día

seducciones

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Los hombres parecen a veces tener un sexto sentido que les permite identificar cuándo una mujer se ha centrado en si misma, ha puesto el contador a cero y pasa bastante del tema. Entonces... salen de debajo de las piedras.

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mi ansiedad...

Tengo la ansiedad prendida a las nubes.

Me alimento sólo cuando la compañía ahuyenta los fantasmas de mi cabeza y duermo poco, ni siquiera los sueños parecen interesarme.

Me siento preocupada, asustada, triste. No deseo asomar mi cabeza al mundo por las mañanas ni tampoco tengo ganas de quedarme en la cama. Me domina una apatía impropia y una desazón que no sé ni como gestionar. Lloraría por menos de nada y ni siquiera sé el motivo.

El pasado domingo alguien maravilloso me exigía, mientras yo refunfuñaba y lloraba, que gritara qué pasaba. Refunfuñé y lloré aún más, pero no supe responderle. No sé encontrar las palabras...

Algo no va bien, eso está claro, pero no sé por dónde empezar...

un gato en mi tejado...

un gato en mi tejado...

a 12cm sobre el suelo...

a 12cm sobre el suelo...

Bajé tus escaleras subida en mis tacones más altos, a eso súmale las alas con las que me vestiste y entenderás la nueva perspectiva con la que paseé después por mis rincones favoritos.
Me abrazas el alma.
Dijiste que me tocaba, ahora sí, estar sola. Acotaste el tiempo, 2 meses, y te despediste con un abrazo que rezaba optimismo.
A veces pienso que nuestra relación traspasa en cierta manera una barrera establecida socialmente como conveniente. Es probable pero… Te quiero más y más.

zzZzzzZzzZZZ...

zzZzzzZzzZZZ...

te quiero...

te quiero...

Yo, que hablo por los codos, a veces paso largas temporadas sumergida en silencios.

 

Como si no tuviera un término medio…

y si fuera...

y si fuera...

Paseo en camisón por el pasillo de su casa riéndome de mí misma mientras imito a Rafaela Carrá y su “y si fuera”.

Entro en la habitación, él está desnudo y me mira con cierta guasa mientras me susurra  que soy una payasa. Razones lo le faltan.

Me acuesto a lado y dejando caer mi pelo sobre la almohada me tumbo a su lado y le pregunto, y si yo fuera un animal, ¿cuál sería?

- Una serpiente – Me sorprende - Un animal poderoso, independiente y fuerte. Además, no hay más que ver cómo te mueves.

- ¿Y del veneno? ¿Qué me dices del veneno? 

¿Qué animal serías tú?

Imagen: Mattias Klum

12 meses atrás...

Doce meses miro atrás. Posiblemente sea verdad y haya sido éste un año algo díscolo.

 

Aunque haya acumulado más encuentros en él que en toda mi vida, recuerdo (creo) el nombre de todos mis amantes. Recuerdo todas las veces que me he encariñado (demasiadas) y las veces que me he enamorado, te contestaré que en total… ¿una y media? (aunque Helen afirme que ninguna). Me han roto el corazón… una o ninguna vez, no lo tengo muy claro. He llorado por dos de mis ex amantes, por uno más, por el otro bastante menos. Me he llevado una fuerte decepción por parte de alguien que yo consideraba especial y he descubierto alguien muy especial donde yo sólo veía un amigo. Bailé para alguien y seguí bailando al sentarme sobre su cuerpo desnudo, ya no puedo decir aquello de “Nunca he bailado danza del vientre para seducir a un hombre”. He dado lo que tenía, aunque no haya sido el año propicio para entregarme entera. He estado sola demasiado poco y pese a todo, en los días grises se me ha hecho eterno. He buscado y no he encontrado. Me he dejado llevar por mis corrientes y he acabado muchas veces peor que al principio. He follado, aunque al final he acabado haciendo más el amor y he intentado una vez al mes poner orden a mi vida.

Ahora con M. me dan ganas de poner el contador a cero, pero me da miedo y él lo sabe. Le he dicho muchas cosas… Nunca le he dicho le quiero, aunque ya es tarde para no sentirlo.

tu falta de savoir fer...

tu falta de savoir fer...

Puedes atribuir a mi memoria selectiva esta retórica que sin duda se te antojará desproporcionada e inoportuna.

Te preguntarás por qué hoy escribo de ti cuando deberías estar en mi olvido. Acúsalo a la falta de musas por un lado y a un gesto en un desconocido que me recordó a ti y alimentó mis ganas de salir corriendo. Es curioso el subconsciente.

Recordarte me pone de mal humor, se puede decir más alto pero no más claro. Cada vez que me recuerdo en el papel de buenaza ingenua, no puedo más que tirarme de los pelos y recriminarme el no haberte visto venir. Siento que me engañaste, lo acepto. Acabé por dejarme engañar, eso es bastante peor.

Me imagino que continuarás yendo de chico sincero y sensible, que seguirás soñando con rescatar a princesas y vencer en dura batalla al más vil entre los viles. Eres un mentiroso, lo que inhabilita la primera de las posibilidades y un cobarde, lo que inhabilita la segunda.

Soy estúpida por dedicarte cuatro palabras que hoy no te mereces (ayer tampoco te las merecías). Soy estúpida (además) porque que las cosas se acaben lo veo tan natural como que las cosas comiencen, pero me molestó sobremanera tú falta de savoir fer.

Son las nubes en el cielo y un encuentro fugaz lo que hoy te deja caer en mi memoria, menos mal que no durará apenas un suspiro.

Ssshhhh... Está cambiando el tiempo =)

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septiembre...

De golpe ha llegado la montaña de trabajo que durante las vacaciones olvidé y que hoy invade mi mesa.

Tres días llevo de vuelta, tengo ganas de leeros.

Mis compañeros dicen que vengo más guapa. Ya se sabe, es lo que tiene la buena vida: los rayitos de sol, las conversaciones al atardecer, comer bien, hacer el amor, dormir plácidamente… En fin, ya veremos cuánto tiempo me dura esta tranquilidad en el cuerpo.

Sigo sin poner internet en casa, los ratitos por estas tierras son más bien escasos… A veces recuerdo cuando abundaba por aquí, y entonces os echo de menos.

estoy...

Estoy…,

un poco dormida, ayer se hizo tarde…

del todo ausente, lejos de estas tierras, el rinconcito donde vivo no conoce internet…

desconcertada, y últimamente se ha hecho tradición…

pero estoy bien, realmente bien, aunque a veces ande medio estresada…

 

me cuidan y también me intento cuidar un poquito =P

a los que se preocuparon… estoy bien, os lo prometo, mejor de lo que he estado en mucho tiempo… muchísimas gracias a todos… y más besos

confundidita...

confundidita... imagen: kurt halsey //..

batiburillo...

Qué quieres que te diga si a veces no me entiendo ni yo, si tengo ganas de gritar porque no quiero quedarme pero me da demasiado miedo irme, si me he despistado, he perdido las referencias, el norte y en cierta manera, ya no sé ni lo que quiero. Ando confundida, sí, ya sé que hace meses que ando con la misma historia. No, no me acaba de convencer eso que dices de que no es confusión, que es miedo. Miedo también, no hay más que ver cómo me tiemblan las piernas pero, ¿quieres decir que tengo las ideas claras? Uhmm, disculpa pero desde hace muchos meses esto parece una casa de putas y no, ni es serio ni me hace sentir demasiado bien. ¿Por qué me miras así? ¿Sexy? ¿En serio que hoy me encuentras sexy? No…, no me digas eso. Hoy, no. Es la camiseta, el buen gusto de otros al escogerla.Háblame de tu propuesta para irnos al Tibet… ¿En Agosto!?, Cuéntame ¿Ya está? ¿Es todo lo que tienes que decir? …Venga, no disimules más, puedes preguntarme por él, ¿no es lo que querías que te contara? Sí, seguí tú consejo… No, no sonrías de esa manera. ¿Sabes? En todo esto, hay algo mágico que me recuerda tiempos muy lejanos y por eso siento miedo. Miedo de equivocarme, miedo de no estar a su altura… Miedo. Creo que a veces le duelo, que a veces me sueña, que siempre me idealiza. Y sí, busco sus caricias, sus mimos y sus palabras… Cómo no voy a buscarlas si desde aquella mañana de abril son lo más dulce y lo más apasionado de mis días... Aunque luego me ponga a temblar sobre estos tacones perdiéndome en laberintos, soñando que esta noche encuentro la salida y me trago el miedo de me pregunta qué será de nosotros mañana. ¿Desvarío? Quizá… Tengo la sensación de que tengo demasiada suerte y de que quizá no me la merezca. Tengo lo que soñé tener y me tiemblan las piernas ¿Puedes entenderlo? De pequeñita quería ser como soy y tener lo que tengo ¿A que es bonito? Pues aún con todo, tengo miedo.

excepcionalidades...

Hoy es un día excepcional, no excepcionalmente bueno ni excepcionalmente malo. Excepcional a secas.

 

Hoy arrastro ojeras de no dormir y aunque me siento feliz de ser mujer, me duele el vientre. Sim Sum, Sim Sum. Hoy me he pegado un farol que ha colado, se me ha caído el bote de champú sobre un pie mientras me duchaba y he puesto en su sitio a un indeseable. Me he levantado y he puesto tres veces una canción preciosa del CD que me compré ayer, me he dado cuenta de que me dejé olvidado el neceser en el estudio de danza. He gritado que tengo veintitantos –ahora que puedo- y me he despeinado (más).  

feliç sant jordi...

feliç sant jordi... Es más primavera que nunca en las calles que hoy se tiñen de rojo y se dejan invadir de papel. Olor primaveral afuera, más allá de las astenias y los rayos de sol.
Entre tanta poesía en el ambiente, el calendario me provoca recelo igual que por ejemplo, en Navidad ¿A quién se le ocurrió pintar los días?
Cuanto más señalada es la fecha, más sola puedo sentirme.
¿Y esto tiene alguna lógica? Uhmm, ustedes sabrán…
¿Y tengo yo algún motivo, por remoto que sea, para sentirme sola? No, absolutamente ninguno, pero qué más da.
De buena mañana alguien pregunta, ¿cuántas rosas te regalarán? Y yo dudo si contestar ninguna o a usted qué le importa. Definitivamente, me decanto por la primera opción que siempre sienta mejor a mi cortesía.
No entiendo por qué a veces me ralla Sant Jordi (y la noche de Fin de Año, Navidad y demás…)
Y me ralla aunque exista ese hermano que regala una flor a cada una de sus hermanas, aunque exista ese compañero de trabajo que, sonrojado finalmente decide regalarte una, aunque tu amante te regale la flor más bonita de la parada, un libro y algo poco confesable o aunque recibas *ésa* felicitación que te ha cambiado el día…
Da igual, suelen rallarme las fechas señaladas. Sant Jordi, también.

el poder que no tengo...

Como si nada pudiera dolerme demasiado por demasiado tiempo, como si la soledad nunca pudiera alcanzarme realmente, como si mis añoranzas estuvieran encerradas dentro de botellas en el fondo del mar. 

¿En serio crees que tengo ese poder?

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pequeño...

Me impresionó tu rotundidad al afirmar, ni corto ni perezoso, que llevabas toda la vida esperándome. Toda la vida es tanto tiempo…
Apuestas tan firmemente en mi dirección que me hago pequeñita. Sabes que yo para estas cosas tengo el reloj un poco averiado y siempre tuve una concepción algo errónea del tiempo. Quizá sea mi gran error el no gastar prisas...
Me duele cuando desesperas, cuando te rayas, cuando tu voz se arrastra y sólo me susurra que es demasiado tarde para que las cosas no duelan. Me duele dolerte, estar y que te haga daño mi presencia, irme y que aún te puedas sentir peor.
Lo peor de esta cercanía es saber que a veces, te haces pequeño… y saber que tengo que ver en eso.

croac...

Dice que soy una ranita de ésas que salen en los cuentos, de las que abundan en los sueños.

Yo sonrío a su manera de considerarme especial aunque creo que en el mejor de los casos, soy una rana a secas.  

Reconozco que adoro estar en la charca en estas tardes de primavera, sentir la hierba haciéndome cosquillas en mis anquitas y broncearme bajo el sol para luego nadar y ser feliz en mi charquito.  

No lo escondo ni disimulo, los castillos encantados y los príncipes azules son demasiado poco para mí. Donde esté un sapito…

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