afortunada...
Le escuchaba atenta mientras removía distraídamente un café sin azúcar. La verdad es que cuando entra en modo paternalista es mejor dejarle divagar del tirón y no poner demasiadas pegas.
Decía que uno de mis problemas es que las cosas siempre me han venido de cara (Ô_o), que nunca he tenido que luchar seriamente por conseguir nada (uhmmm…), y que eso ha traído consecuencias: si no veo mi buena fortuna de frente, dejando claro con anticipo que de nuevo todo saldrá bien, me acojono (y la verdad, su arrebato de sinceridad me dejó de piedra :P ).
Puse mi cara de "pero, ¿qué me estás contando?" a pesar de que no era la primera vez que escuchaba palabras parecidas, le devolví la sonrisa y me paré a pensar.
Nunca me he quejado de mala suerte porque no he tenido motivos, y quizá lo apropiado sea considerarme una persona afortunada… Pero tampoco creo que todo me haya venido de cara. Han existido afirmaciones que hubiera necesitado saber y que nunca nadie me contó. De conocerlas, me hubieran ahorrado miedos e inseguridades. Y aunque pasan los años y el conjunto finalmente toma forma y sentido; si hubiera crecido entendiendo ciertas cosas, otro gallo me hubiera cantado y no estaría ahora arreglando el puzzle de tiempos pasados.