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Ssshhhh...

distorsiones...

distorsiones...

Juego a deformar realidades, a mirar a través de una pecera oblicua.
Empeñada en quererme por debajo del umbral y no dejar que me quieras.
Decido ahogar mi corazón, a ver si así lo callo.
Pero él, estúpido, no se da cuenta y sigue latiendo.

... y siempre estamos igual
... y pasan los años y sigo atada a esa cama

... y lo reconozco, desvarío sin tus caricias y tus peces en mi bolsillo

mis musas andan de vacaciones...

mis musas andan de vacaciones...

No las encuentro pese a que busco en todos los rincones. No hay musa alguna por mi cabeza que decida inspirarme para crear algo bonito. Se han ido, supongo que se habrán tomado unos días de vacaciones... No dudo que vuelvan y me susurren movimientos deliciosos que bailar como hicieron mil veces antes. Pero ahora no están.

Acabo de recibir un mail preguntando por mi solo en el próximo festival... El solo está sin hacer, lo que me provoca un gran estrés.
 
Escogí una canción preciosa que no acaba de apasionarme, siento que mi cuerpo no tiene historia que contar y se queda dormido entre nota y nota...
...y me tienta demasiado decir que no lo bailo.

amaneció y no estabas...

amaneció y no estabas...

Las trajo el viento a mi terraza una tarde de calor y emociones amortiguadas. Estaba el sol decidido a esconderse descendiendo perezoso, cuando la misma brisa que me arremolinó el pelo arrastró hasta mí sus palabras de poeta. Levanté la vista para identificar la procedencia del murmullo pero no vi a nadie en los alrededores. Me levanté de la vieja silla donde estaba sentada y bordeé atenta el espacio escrutando cada rincón con la esperanza de encontrarle. Escuché el sonido de sus palabras al voltear en el aire, vi sus colores invadiendo el espacio y quise gritar al espíritu de los sueños que se quedara conmigo, que se sentara a mi lado y me regalara su compañía hasta que saliera el sol.

… y se quedó y me acompañó en las noches
… y en los días

...y me invadió de caricias, colores e ilusiones

...pero ayer no vino y mi cama amaneció vacía
...y hoy siento frío y tiemblo
...entre miedos

diferenciación y huída...

Y había otra cosa que lo situaba por encima del resto: tenía en la mesa un libro abierto. En ese restaurante nunca nadie había abierto un libro en la mesa. El libro era para Teresa la contraseña de una hermandad secreta. Para defenderse del mundo de zafiedad que la rodeaba, tenía una sola arma: los libros que le prestaban en la biblioteca municipal; sobre todo las novelas: había leído muchísimas, desde Fielging hasta Thomas Mann. Le brindaban la posibilidad de una huida imaginaria de una vida que no la satisfacía , pero también tenían importancia para ella en tanto que objetos: le gustaba pasear por la calle llevándolos bajo el brazo. Tenían para ella el mismo significado que un bastón elegante para un dandy del siglo pasado. La diferenciaban de los demás.
"La insoportable levedad del ser", M.Kundera

crash...

- Es la sensación de contacto...

- ¿Qué?

- En cualquier ciudad por donde camines, ¿comprendes? Pasas muy cerca de la gente y ésta tropieza contigo. En Los Ángeles nadie te toca. Estamos siempre tras este metal y cristal, y añoramos tanto ese contacto, que chocamos contra otros sólo para poder sentir algo.

...Será eso entonces, que choco para sentir algo...

 

misterio i...

misterio i...

¿qué esconden en su interior las espirales?

enamorada de ilusiones...

Un año más el circo llegaba a la aldea. El viejo elefante, las dos cabras raquíticas y el león castrado, volvían a ser la atracción de grandes y menudos. La carpa roja desgastada se alzaba digna en el descampado cerca de la estación de tren abandonada.

Aynur se acercó curiosa a las casetas nómadas de los trabajadores del circo y reparó en un pequeño tenderete. Se preguntó si el chico de piel morena que lo ocupaba formaría parte del espectáculo o si por el contrario, sería un nuevo comerciante en la aldea.

- ¿Qué me ofreces muchacho? -inquirió con desparpajo.

- Sueños -respondió con una sonrisa mientras le escrutaba la mirada- Me llamo Horus, soy prestidigitador de palabras.

- Aynur -y se dejó caer sobre la vieja silla ante el tablón que ejercía de mostrador.

Así empezó la primera conversación de las mil que vendrían después.

Cada atardecer al acabar el último espectáculo circense y después de que desapareciera el gentío, Aynur se desplazaba hasta el tenderete y se sentaba a la vera del muchacho para escuchar sus malabares. Eran palabras en forma de sueños y esperanza que desperezaban ilusiones. Casi inevitablemente, ella pasó a ver el mundo a través de los ojos de él seducida por las pinceladas sonoras que dibujaban las imágenes con las que siempre había soñado. Se le aceleraba el corazón cuando llegaba la hora de verle y sus días empezaron a girar alrededor de esos momentos compartidos. Recibía la noche sintiendo la vida que quería vivir llenándole el alma, con el sabor de los sueños hechos realidad.

Una tarde entre horrores descubrió que el muchacho ya no estaba, alzó la vista asustada y vio que la carpa había desaparecido. Se le ahogó el corazón, se le embutieron las palabras y le temblaron las piernas. Con la vista nublada y la respiración quieta, subió como pudo las quince escaleras que la llevaban a su piso. Cerró la puerta tras ella y allí mismo, dejó resbalar su cuerpo hacia el suelo sintiendo que todo se había roto en su interior.

Hasta la mañana siguiente no se movió, y cuando por fin se alzó, comprobó que no podía caminar sin arrastrar el alma y los pies. Sintió que le habían roto el corazón y se preguntó quién y cómo, porque no era los ojos almendra de Horus lo que añoraba cada anochecer.

libros y rosas...

libros y rosas...

Amanece Barcelona entre libros y rosas, rebosando olor a primavera en cada uno de los rincones. Gitanas, floristas, estudiantes de fin de curso, madrugan para invadir las calles de rojo con espinas deseando vender a cientos flores que representen afecto encapsulado. A su lado, los libreros se regocijan al pensar que hoy venderán más ejemplares que durante el resto del año. Es día de negocio entre amor y cultura.

Cajas registradoras con números astronómicos devuelven a mi cabeza recuerdos con sabor a nostalgia. Se pasean entre mis ideas las rosas que me regalaron tiempo atrás y hoy no llegarán, aquellos te quiero que se perdieron y no encontraron el camino de vuelta a casa.

Recordando el sentimiento de amar inevitablemente me tiembla el corazón. Porque hubo un tiempo en el que sentí el dulce amor recorriendo mi piel, esa invasión de ternura, afecto y deseo. Hubo un tiempo en el que mi corazón creció tanto que necesitó invadir otro cuerpo…

Pero ha llovido desde entonces y aunque veo que mi felicidad no depende de tener o no pareja, y que la soltería se ha amoldado a mí como un guante, en días como hoy me apetecería estar profundamente enamorada y gritar tequieros a mansalva, hasta que se me agote la voz.

Hoy mi corazón late con fuerza sin mirar en ninguna dirección en concreto, enamorada quizá del amor, de la primavera y los rayos de sol. Hoy los tequieros guardarán silencio. A pesar de eso, recojo en forma de afecto los dos piropos de esta mañana camino de la biblioteca, el cariño que recibo de la gente que me rodea (también de vosotros), el amor hacia mí misma que ha crecido más este año que en el resto de los años de mi vida –cosa que era fácil. Y no diré que me conformo con eso, porque no es poco. Soy inmensamente feliz con esas dosis de amor diario. 


… queriendo un poco ya a cada uno de vosotros de forma inevitable por formar parte de mis días, feliç sant jordi.

mientras dormías...

mientras dormías...

Decidiste marchar mientras dormías y así, de madrugada, fuiste parando inexorablemente cada uno de tus relojes.

Por una vez no hizo ruido tu caminar y te convertiste en un ser liviano. Bajó tu alma las escaleras que llevan al recibidor. Imagino que antes de salir recogerías la esencia de ciertos objetos siempre ligados a ti: una fotografía, un trozo de pan seco, algún botón…

Subiste la cuesta y observaste por última vez los inmóviles pájaros negros, los Mayos y la torre de la iglesia de Agüero. Sólo te cruzaste con dos gatos esquivos y el murmullo de las aguas del Gállego en tu regreso a Ayerbe. Invadida por los recuerdos, recorriste las dos plazas para adentrarte en la calle Nueva y llegar a casa.

Emocionada por el reencuentro, subiste los peldaños deformes y conocidos de la vieja escalera. La llave, como siempre, colgando en la puerta. Él fue a recibirte al oírte entrar. No hubieron palabras porque no tenían espacio, fue suficiente miraros a los ojos mientras resonaba el latido de dos corazones que se habían apagado.

Esta vez, no queda el resquemor de los te quiero que no se dijeron, porque los dijimos todos…
…no te imaginas cuánto te recuerdo.

princesas...

princesas...

Vi Princesas… ufff, me encantó!
Os dejo con un trocito. Besos...

Hay un día, ya verás. Un día que es la hostia.
Ese día todo es bueno. Ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta y todo lo que te pasa ese día, es todo lo que tú quieres que te pase.
Si pones la radio, la música que sale es tu canción favorita. Si vas a la tele ese día, por ejemplo a un concurso, lo ganas todo: el dinero, los viajes, todo.
Pasa sólo una vez en la vida, por eso hay que estar muy atenta, no vaya a ser que se te pase.
Es como un desvío. Como cuando vas por la carretera y hay un desvío hacia otro sitio pero a lo mejor vas hablando por el móvil o estás discutiendo o pensando en lo que sea y no te das cuenta y se te pasa, y te jodiste porque no puedes volver atrás.
Pues ese día, es lo mismo: un desvío. Y es muy importante porque puedes elegir por dónde va a ir todo, por ese camino que es nuevo o no.
Por eso tenemos que estar muy atentas Zule, muy atentas. Porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque estás hablando por el móvil o pensando en otra cosa, sería una mierda. Una mierda completa.

apagándose...

apagándose...

Pero las llamas acabaron por amortiguarse, ya fuera porque agotara sus propias provisiones o por acumulación excesiva de material. La ausencia fue apagando insensiblemente el amor, las penas se asfixiaron bajo la rutina; y aquel fulgor de hoguera que teñía de púrpura la palidez de su cielo se ensombreció más hasta irse borrando gradualmente. En el embotamiento de su conciencia, llegó a confundir la aversión al marido con la tendencia hacia el amante, las quemaduras del odio con el color del cariño. Pero como el huracán no dejaba de soplar, la pasión se consumió hasta las últimas cenizas y no recibió auxilio de nadie ni el sol salió por parte alguna, se hizo por doquier noche cerrada, y Emma quedó perdida en medio de aquel horrible frío que traspasaba su cuerpo.

"Madame Bovary", Gustave Flaubert

soy...

soy...

Supongo que soy una combinación extraña, un individuo con infinitas partes ortogonales.

Una llega a esa conclusión después de cansarse de ver caras de perplejidad cuando la gente empieza a conocer sus diferentes colores. Siempre es la misma historia.

Quizá esté llena de contradicciones y no sea normal –aunque a mí lo que a veces me extraña es el monocronismo del personal. Quizá sea negra y blanca, o verde y morada. Quizá haga colección de arco iris ¿Realmente importa las tonalidades que me dan forma?

Soy la que soy y no hay más.

Soy esa personita que se deja seducir por mil tipos de música diferente, la que un día por casualidad empezó a bailar danza oriental (del vientre) y mira, en cierta manera aquel día cambió su vida. La que adora la fotografía y los lápices de colores. La ingeniera de telecos intrigada en temas relativistas que de vez en cuando hace bromas frikis. La que adora las mates y el arte. La que se deja llevar por las emociones, sin perder de vista el raciocinio y a la lógica. La que habla por los codos, la que se queda callada. Esa persona discreta que no pasa desapercibida en la oficina. Vergonzosa y payasa. Alguien que aprende a ser valiente entre miedos. Alguien que sonríe cuando está triste. Alguien que adora cuando se pone el sol, pero irremediablemente cae dormida.

Soy mil cosas y ninguna.

Soy, como dijo alguien terriblemente especial y cercano a mí, demasiado redonda para ser cuadrada, demasiado cuadrada para ser redonda.

En este momento estoy siendo lo que tú crees que soy.

 

cansada de ti...

Me cansé de tus conversaciones monotemáticas y de esa altanería que acaba por aburrirme. Tu ombligo se me antoja anodino aunque para ti sea el centro del universo y no sepas mirar a otro lado. Reconozco que me deslumbraste cuanto te conocí, pero hoy ya no quedan resquicios de aquella luz. Estoy cansada, siempre las mismas sandeces, resulta ridículo verte alardear de todo lo que no tienes.

La culpa de todo esto no es tuya, fui yo la que te imaginó de mil colores y soy yo la que caigo en la decepción.

Hay algo peor que ser estúpido, decidir tener uno a tu lado.

 

bailando con la iluminación…

bailando con la iluminación…

Bailo con la luz que se cuela a través de la ventana de mi habitación, con mis sueños, con el vaivén que caracteriza este sentimiento.
Cruzan mi cabeza mil ideas vestidas de trapecista de un color rojo brillante. Son los sueños que se entrelazaron con mis anhelos, las presencias que se convirtieron en ausencia, los encuentros que me alteraron el corazón.

La primavera ha traído consigo la vorágine de las pasiones.

 

así es najwa...

así es najwa...

Con el pelo desordenado, el camisón morado y una taza de café entre las manos, Najwa se sitúa delante de la pantalla del ordenador y de la mano del Retrato de Dorian Gray, llega a un test para sucumbir ante la curiosidad que ver lo que dirán sobre ella sus respuestas.

 

Sobre ti: Eres una creadora.

Tu imaginación, confianza, buena voluntad para explorar y aprecio a la belleza, hacen de ti una creadora. Eres independiente, y disfrutas de tu autosuficiencia. Opuesta a los convencionalismos, eres innovadora y posees una imaginación viva. El aspecto de las cosas es importante para ti y tienes un ojo agudo para la belleza estética en múltiples áreas. Tienes fuerte interés en lo que es nuevo y excitante –y eso incluye tirar adelante con nuevas ideas, no simplemente descubriendo lo que ya está afuera. Tu deseo de buscar nuevas y variadas experiencias te conduce a muchas situaciones diferentes. No tienes un modo fijo de hacer las cosas y eres creativa a la hora de buscar nuevas soluciones a problemas complejos. Confías en tu capacidad de innovación y resolución. Tu confianza te permite coger tu manera de ser despierta y canalizarla hacia la creatividad. El control que sientes sobre tu vida te autoriza –crees en tus habilidades y reconoces tus defectos. Las explicaciones del mundo que se basan en el destino y la fe no te interesan realmente. Te haces responsable de lo que va mal en tu vida y de lo que va bien.

Cómo te relacionas con los demás: Benevolente.

Eres una gran persona en lo que se refiere a entender, dar y confiar; en una palabra, eres benevolente. No te importa estar en acontecimientos sociales, te sientes lo suficientemente bien con la gente para ser tú misma. Tu naturaleza humanitaria va más allá de la básica preocupación: te tomas tu tiempo para entender las situaciones de las personas antes de realizar cualquier tipo de juicio. Eres buena escuchando y aún mejor dando consejos. Te preocupas de los demás tanto a nivel individual como a nivel de sociedad –simpatizas con la difícil posición de los grupos con problemas, y te puedes preocupar por gente que nunca has conocido. La capacidad de ver las cosas desde muchas perspectivas diferentes es algo en lo que sobresales y aprecias esta cualidad en los demás. Los sentimientos de las otras personas son muy importantes para ti y eres buena intermediadora en disputas. Por tu comprensión y paciencia, tiendes a sacar lo mejor de las personas.

 

Se acerca la taza de café a los labios y con una mueca se da cuenta de que ya está frío. Cuatro respuestas no pueden dar con los mil colores de un perfil ¿Se acercaron? Sólo tal vez. Mira el resultado con distancia.

Se despereza y sonríe, es sábado y hace un día maravilloso.

encerradita...

encerradita...

Apenas sé cómo hacérmelas para disimular estos ojos, hoy se encharcan y arrastran tristeza… 

Tampoco tengo ganas de hablar, ni escribir… Uhmmm, quizá no te diría que no a un abrazo, pero sólo quizá…

Ni siquiera entiendo esta negatividad a la que no estoy acostumbrada…

Hoy casi que prefiero estar callada… y ser invisible …

(mañana sera otro día)

tradiciones...

Suena el teléfono y como cada mes aproximadamente, dejas tu huella en mi arena para recordarme que piensas de mí (aunque estés con ella). Es el siguiente paso después del sms de caricias de la otra noche…

Sonrío al leerte y busco entre mis quehaceres un rincón para dedicarte.

Me darás dos besos mientras me coges por la cintura y me susurras algo inconfesable al oído que terminará como siempre en mi risa desternillante. Pedirás un café solo o con hielo en función de la temperatura, de la misma manera yo pediré un cortado o un café con hielo. Te sentarás en frente, relajado, con tu sonrisa provocadora; te sonreiré aguantando la mirada y jugaré distraídamente con los sobres de azúcar. Juegos de seducción mientras me recuerdas cuánto te gusto y yo te reconozco una vez más, que eres de lo más sexy que conozco. Risas. Me jurarás que en la próxima cena me darás un mordisco, te retaré a que lo hagas. Y en la próxima cena lo intentarás como siempre y yo lo esquivaré para empezar los dos a reírnos como mil veces antes…

Y de aquí un mes recibiré de nuevo tu sms y tu llamada… y de nuevo empezará la historia…

terapia primaveral...

Aparecí exaltada, quizá como otras veces, pero ayer fue uno de esos días en los que no se esconde fácilmente la primavera. Dos besotes y nos sentamos una delante de la otra. ¿Cómo estás bomboncito?, me dijo y le devolví una sonrisa, un silencio sonriente, una sonrisa apacible, una mirada llena de sonrisas... Ya lo estás viendo, fue lo único que acerté a decir finalmente. Me preguntó por él y le contesté con descuido aunque con detalles, para finalmente desviar el tema a los dos sucesos importantes para mí en este mes y entonces la que sonrió fue ella. Me enredé en palabras sobre sentimientos, le conté cómo enfoco mi situación, mi opinión sobre lo que estoy viviendo y vi a través de sus gestos que empezaba a encontrar en mí lo que llevaba tiempo buscando. Apúntate un buen tanto! Y se sumergió en una carcajada (pues menos mal que estamos de acuerdo porque yo hacía días que había marcado una muesquita en mi pared :P)… aish, estamos recuperando a la mujercita desaparecida!!! -y me siento feliz-.

...feliz a pesar de acostarme anoche con fiebre, estar llena de mocos y estar aguantando en la oficina estoicamente...

delirios...

delirios...

Distorsionadas las formas, los recuerdos, las palabras... Fantasías delirantes retorciéndose en una infinita espiral. Sombra que se alimenta de la angustia al morder el alma y se relame. No hay espacio ni tiempo, sólo un latido en forma de obsesión invadiéndote, algo enfermizo te recorre. El corazón asfixiado, enzarzado entre espinas que quieren ahogarlo y así dejar de escuchar el profundo gemido del alma desconsolada. Locura desatada, enderándose en la tela de araña, invitando hacia e fin -en ocasiones seducen más los finales que los principios. Me quedo sin aire poco a poco, la esperanza fue la primera en marcharse. Y se aleja la reverberación de un grito dando paso al silencio.

se está haciendo tarde...

se está haciendo tarde...

Hace días que lo vengo pensando... Decido que me voy, no sé cuándo, pero en breve.
Te veo jugar en la orilla, me acercaría y te lo susurraría al oído… Pero no me apetece molestarte.
Siento frío y se me eriza la piel, es mejor que me vaya, se está haciendo tarde.
Tal vez nunca te des cuenta de que me marché una tarde de primavera, que mis brazos decidieron no sujetarte más y se cansó mi cuerpo de esperarte. Me tropiezo con la caja de recuerdos. Tus canicas, mi goma elástica, los trozos de yeso, las piedras que encontramos camino de La Peña… ¿Te das cuenta que ellas no han cambiado? Se desliza una de ellas por mis dedos para caer al suelo y salgo de mi ensoñación… Debería volver a tu lado y gritar que te quiero, que tu recuerdo me inunda y me araña el corazón en las noches impares… Pero se está haciendo tarde, se hizo tarde y hace frío. Es mejor que me vaya.